Ya han pasado 7 meses desde aquel histórico 2 Febrero en el que se publicaron los 1236 candidatos a exoplanetas que el observatorio espacial Kepler había descubierto. Desde entonces han corrido ríos de 1 y 0 sobre estos planetas. Hoy nos ocupamos de un caso especial, el de la estrella Kepler-19.
El observatorio espacial Kepler observa una región del cielo situada en la zona de la constelación del Cisne monitoreando constantemente el brillo de las estrellas. Cuando un exoplaneta pasa entre una estrella y la tierra su brillo desciende un poco y Kepler lo observa. Si el brillo de una estrella desciende un rato periódicamente esa estrella es una candidata a poseer exoplanetas.
En Kepler-19 se ha observado un descenso de brillo cada 9 días y 7 horas, a partir de esto se ha llegado a la conclusión de que el planeta Kepler-19 b tiene 2,2 veces el diámetro de la tierra y orbita la estrella a trece millones quinientos mil kilómetros.
Pero hay algo peculiar en este descubrimiento, los tránsitos de Kepler-19 b por delante de su estrella no son exactamente periódicos, pueden adelantarse o atrasarse unos 5 minutos, y aquí es donde entra en juego el equipo liderado por Sarah Ballard del centro Smithsonian de astrofísica. Este equipo propone que existe un planeta adicional que hasta ahora ha pasado desapercibido para el telescopio Kepler y que perturba con su gravedad al primer planeta adelantando y atrasando sus tránsitos.
El planeta, por supuesto, ha recibido el nombre de Kepler-19 c. Se trata de un planeta por ahora misterioso, se sabe que orbita su estrella aproximadamente cada 160 días terrestres y que la masa podría ser desde la equivalente a pocas Tierras a la de 6 Júpiteres. Pronto se espera saber más.

Kepler-19 c estaría influyendo gravitacionalmente a Kepler-19 b variando sensiblemente el periodo de sus tránsitos.
Este nuevo método para descubrir exoplanetas se conoce como de variación del periodo de tránsito (TTV por sus siglas en inglés) y no es la primera vez que se intenta aplicar, otros casos han sido el de WASP-3 o el de WASP-10, pero el equipo de Sarah Ballard explica que esos son casos ambiguos y las pruebas a favor de la existencia de Kepler-19 c son sólidas.
Las observaciones de Kepler pueden dar datos mucho más fiables cuando se aplica sobre ellos el método de variación del tránsito porque Kepler observa continuamente sus objetivos, para los telescopios situados en tierra eso es impensable.
Fuente: http://www.space.com/12879-stealth-alien-planet-kepler-transit-timing-variation.html












